La violencia y la agresividad se alimentan en el cerebro


La psicóloga Cordelia Fine explica las artimañas que utiliza el cerebro humano para construirse un mundo más agradable y benévolo. Veremos además lo mal que lleva la fuerza de voluntad y hasta dónde le pueden llevar los miedos y prejuicios. Todo está en el cerebro.

Aprender a convivir es un acto que se ejercita en el cerebro. Todas las decisiones que se toman en la vida, tales como el trabajo, el lugar donde se va a vivir, la persona con la que se va a casar, son intenciones creadas y formadas en el cerebro.

Vanidoso y ególatra, nuestro cerebro trata de convencerse siempre de la opción más cómoda, de la que concuerda mejor con su propia realidad. Por eso memoria e inconsciente se encargan de ajustar lo que no encaja, de cambiar lo que no gusta, de eliminar lo que duele y de ensalzar lo que agrada.

De esos mismos mecanismos surge en los humanos la habilidad para caer fácilmente en estereotipos y prejuicios que, llevados al extremo, pueden conducir a tensiones y conflictos.

 

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